Bienvenidas seais, esperando que no se trate de un espejismo electoralista
En la última edición del periódico local EL ECONOMICO me informo que hace unos días el Ayuntamiento de Sagunto ha anunciado la futura adjudicación de 748 viviendas de protección oficial en Sagunto, que serán ejecutadas por la iniciativa privada.
Ya el anterior equipo de gobierno, unos meses antes de las últimas elecciones, publicitó a bombo y platillo un total de 31 viviendas sociales para el municipio, que todavía no se han sorteado entre las casi quinientas personas que se han interesado por ellas. A diferencia de la nueva estrategia emprendida por el nuevo gobierno de Sagunt, la del anterior iba encaminada a que fuera ejecutado este parqué de vivienda por una empresa participada por el Ajuntament, la SAG.
La verdad es que a estas alturas de la película tampoco creo que la construcción de estas viviendas por la iniciativa privada signifique que se vea afectado el carácter social de las mismas; más bien quizá se agilizan los plazos y se trate de un debate del pasado de poco interés social. Por esto no encuentro argumentos de suficiente peso como para compartir las críticas de algunos ante el anuncio de que el acuerdo adoptado con la SAG en relación a la construcción de las indicadas 31 viviendas se va a liquidar (siempre y cuando no nos cueste más dinero), a efectos de que éstas también sean ejecutadas, como el reto del paquete anunciado, por la iniciativa privada.
Lo anterior, y sin desmerecer al personal de la SAG, también teniendo en cuenta que no parece esta mercantil preparada para asumir con las suficientes garantías técnicas y económicas y por sí, esta empresa de tan gran magnitud sin la ayuda de papá Ajuntamiento.
No obstante lo anterior, el Ajuntament y el resto de administraciones implicadas, deben velar, como no lo hicieron en el pasado, por que se cumpla escrupulosa y transparentemente la legislación aplicable en la materia. Por ello, debe impedirse que nadie se aproveche de las promociones públicas fijando precios por encima de los tasados oficialmente, mediante el cobro de dinero negro directa o indirectamente (ojo con los precio de las plazas de garaje de obligada compra conjuntamente a la vivienda), o que accedan a estas viviendas personas que realmente no cumplan los requisitos sociales necesarios.
Sin entrar a valorar en esta momento en qué núcleos o zonas convendría desarrollar estas viviendas, ya que la política de vivienda en gran medida es fruto de la previa política urbanística, creo que hay que quedarse con las positivas consecuencias del anuncio. ¿O vamos a enzarzarnos ahora en rediseñar la planificación urbanística ya aprobada, para hacer más aquí que allí o allí que aquí, cuando tenemos disponible un determinado suelo que ha sido definido para tales fines y sin pensar si en el pasado se hizo más en un sitio que en el otro? Diseñemos entre todos el urbanismo a futuro, pero bien ha hecho el Ajuntament de coger en este asunto el toro por los cuernos, teniendo en cuenta que esto ha sido también posible gracias a la acción del anterior gobierno, que fue el que planificó en gran medida la existencia de este suelo.
Efectivamente, al respecto de este asunto, conviene recordar que hasta hace aproximadamente diez años se desarrolló un gran volumen de vivienda pública en nuestro municipio. No obstante, tal vez como consecuencia de las políticas desarrolladas durante anteriores legislaturas en el ámbito nacional, fue poco a poco reduciéndose la construcción de este tipo de viviendas, hasta la situación en la que durante los últimos cinco o seis años, prácticamente no se encontraban (excepto en el mercado secundario con dinero negro, donde los propietarios con la ayuda de todos jugaban a ser especuladores).
Las nuevas políticas estatales tendentes a favorecer el acceso a la vivienda de muchas personas, básicamente jóvenes, unido a la necesidad de abordar un nuevo escenario inmobiliario para la próxima década, en la que incluso para las empresas del sector va a volver a ser interesante construir viviendas de protección oficial, llevan quizá a un clamor de muchos: vivienda digna. Y esperemos que sea para la mayoría, también por supuesto, en nuestra ciudad. Bienvenidas seais, esperando que no se trate de un espejismo electoralista.
