Esto no es Política
Los ciudadanos y ciudadanas de Sagunto estamos habituándonos a una forma de actuar de los políticos locales que dista mucho de ser Política.
Desde la reconversión industrial, y no se trata de traer fantasmas del pasado, Sagunto ha sido castigada por su propia clase política, a pesar de su gran potencialidad económica, turística e industrial.
Desde 1983 Sagunto ha tenido seis munícipes, contando con el Presidente de la Gestora que se nombró tras el cierre de la vieja industria saguntina.
La crónica se refiere a mociones de censura; alcaldes que tienen sueldos que determina en su contra la oposición; concejales que se arrojan mutuamente más que palabras; equipos de gobierno que gobiernan en minoría según la líneas marcadas por la oposición; pactos de gobierno que se rompen unos cuantos meses antes de las elecciones, etc.
Muestra de la indicada situación es el retraso que año tras año viene sufriendo el municipio para que se aprueben sus presupuestos, con los perjuicios que ello ocasiona en nuestro día a día. Y digo yo, ¿tan difícil es poner de acuerdo a una mayoría para aprobar una previsión económica en la que caben pocas genialidades, ya que, en su mayor parte, viene determinada por obligaciones y condicionantes técnico-económicas predefinidas?
Crispación, inestabilidad, desgobierno…. Pero Sagunto no puede seguir en esta dinámica.
Se hace preciso que se busquen mayorías, puntuales o estables, desde la responsabilidad y el diálogo. En esta coyuntura también la oposición tiene la obligación de obtener unos resultados constructivos de su gestión, lejos del recurso fácil de posicionarse búrdamente, incluso aunque sea beneficioso para la ciudad, en contra de todo lo que se proponga por parte del gobierno de turno.
Hace falta talante y generosidad política y social en pro de los asuntos vitales, más allá de ansias partidistas o anhelos personales. Por qué no, también un pacto por la gobernabilidad y la estabilidad.
Hacen falta organizaciones políticas mayoritarias que se asienten en proyectos políticos sólidos.
No obstante, me voy a atrever a decir que se requieren sobre todo, equipos cualificados y competentes, formados por personas ilusionadas y comprometidas con un proyecto ambicioso de ciudad, y liderazgos políticos con transcendencia social, que tampoco los ha habido.
