En nuestras palabras está la responsabilidad de la futura convivencia


Thursday, 1 de May de 2008 por admin

Durante los últimos días me ha producido una gran decepción el peligroso camino al que nos están llevando algunas personas y plataformas de comunicación, por sus formas y no por el fondo, en relación al aburrido debate sobre segregación sí, segregación no.

Entiendo inequívocamente que la responsabilidad de las personas que ejercen la cosa pública y la de los medios de comunicación de influencia social va mas allá de sus propios y respetables planteamientos editoriales o políticos.

Lo anterior, porque las palabras muchas veces se pueden convertir en peligrosas armas contra la convivencia de las personas, por lo que sería de esperar un mejor tratamiento del dicurso y la crónica, frente al actual ejercicio interesado de la provocación permanente y del enfrentamiento dialéctico hostil.

Me parece un respetable ejercicio democrático que cada cual defienda su mejor opción en esta u otra cuestión. Pero realmente me produce repulsa el uso de argumentos y palabras, que ante la sociedad rasa, no hacen mas que acreditar la bajeza moral, irresponsabilidad e ineptitud de quien las utiliza, tales como: “vencedores“, “vencidos“, “dos pueblos culturalmente diferentes“, “enemigos“, “odio“, cuestión lingüística como arma diferenciadora o separatista, “suicida“, “realidades sociales diferentes“, “humillar“…

Espero que no tengamos que arrepentirnos cuando sea demasiado tarde del uso consciente y lamentablemente, también interesado, de técnicas agitadoras y provocativas que llevan quizá a la ruptura social, que no necesariamente geográfica o territorial. Porque mientras el ejemplar del periódico o el discurso político por lo general terminan en el contenedor de recogida selectiva, las secuelas de esta interesada estrategia permanece con el paso del tiempo, con el evidente impacto que ello produce sobre la convivencia, en 1, 2 y 61.000 (uno por habitante) pueblos diferentes.

En nuestras palabras está la responsabilidad de la futura convivencia.

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