Saturday, 1 de May de 2010 por admin
En febrero del año dos mil, unas semanas antes de las Elecciones Generales, Eduardo Zaplana -por aquel entonces Presidente de la Generalitat Valenciana-, rodeado de la cúpula del Partido Popular valenciano, presentó dos nuevos proyectos con la intención de “no perder el tren de la modernidad“: la Ciudad de la Luz, en Alicante, y la Ciudad de las Artes Escénicas, en Sagunto.
Tal y como narra la crónica de EL PAIS de la época, “la actriz Irene Papas y el realizador Luis García Berlanga oficiaron de coprotagonistas en la espectacular escenificación de las iniciativas que empezarán a ejecutarse este año, aseguró Zaplana, un día antes del inicio de la campaña electoral. Una primera estimación eleva a casi 20.000 millones de pesetas el coste de ambos proyectos.”
Según se adelantó por responsables artísticos de Teatres de la Generalitat, el proyecto teatral de Sagunto, con un presupuesto estimado de 5.500 millones de pesetas, contaría con una zona residencial (ocho chalets de la antigua gerencia de Altos Hornos), una formativa (seis chalets), un espacio de exhibición cerrado (antigua nave de talleres), un edificio de uso social (casino), otro complementario (economato) y un espacio de exhibición al aire libre (frente al horno alto), entre otros.
La propuesta, que supondría la titularización pública y rehabilitación de la gerencia de la antigua cabecera industrial porteña (tal y como llevaba años reclamándose desde la ciudad), se recibió con tanta satisfacción como escepticismo.
Efectivamente, en noviembre de ese mismo año, el PSPV-PSOE denunció que los presupuestos de la Generalitat Valenciana para el año 2001, no contenían partida económica alguna para la Ciudad del Teatro.
El Alcalde de Sagunto, el popular Silvestre Borrás Azcona, salió al paso de las anteriores, con las siguientes declaraciones en la edición comarcal del diario LEVANTE-EMV: “Si no se hace la Ciudad del Teatro, dimitiré como Alcalde“.
Un año después, el vicepresidente del Consell Jose Luis Olivas, hoy presidente de Bancaja, afirmaba que se iban a invertir 5.000 millones de pesetas por la Generalitat Valenciana en el ejercicio 2002, comprometiéndose a que este proyecto iba a quedar concluido antes de 2003.
Curiosamente, las declaraciones de Olivas se produjeron semanas después de la representación en la nave de Talleres Generales de Las Troyanas (bajo la dirección de la actriz griega Irene Papas, tuvo un coste aproximado de 400 millones de pesetas y contó con la presencia de la Reina Doña Sofía). Obra de teatro clásico con la que Zaplana inauguraba la Ciudad de las Artes Escénicas sin más ejecución de su macroproyecto que una serie de obras de reparación en el edificio en el que se iba a desarrollar la función.
A pesar de los compromisos adquiridos por el Partido Popular, de los fastos propagandísticos, y sin perjuicio de que se había contituido en 2000 la Fundación Comunidad Valenciana Ciudad de las Artes Escénicas, presidida por la propia Irene Papas, 2003 (siendo Alfredo Castelló concejal delegado de inversiones en Sagunto) llegó sin mayor materialización de la Ciudad del Teatro.

Efectivamente, no sólo no se había adquirido por la Generalitat Valenciana el recinto de la gerencia, que seguía sufriendo su deterioro y con el fin convertirlo en el centro de operaciones de la Ciudad del Teatro. Para mayor perplejidad, continuaba sin anunciarse el destino definitivo del resto de terrenos afectados en el Polígono INGRUINSA por el proyecto de Zaplana.
La anterior circunstancia generó el malestar entre los propietarios afectados, que organizados a través de una asociación, solicitaron la definitiva liberación o expropiación de los mismos. A su vez, denunciaron que con ocasión de la falta de resolución e incumplimientos de los gobiernos del Partido Popular en relación a este asunto, se les estaba produciendo una serie de daños económicos motivados por la paralización de sus proyectos empresariales en la zona.
Parte II